COVID-19 pone a prueba a los más experimentados en el turismo

En medio de la crisis mundial de COVID-19, 72 estudiantes mexicanos fueron rescatados de la contingencia gracias a las buenas decisiones de este equipo de grupos.

El mundo y la tecnología avanza de manera abrupta, cada día nos encontramos con innovaciones que simplifican nuestras actividades diarias donde están involucradas varias industrias. En temas de salud y medicina es aún más evidente, es por eso que cada día logramos entender y combatir mejor las enfermedades lo que permite a los seres humanos vivir por más tiempo y con mejor calidad de vida.

Esta evolución no es única de la raza humana, especies animales, de plantas y microorganismos han tenido que aprender a adaptarse para sobrevivir. De igual manera, todos esos agentes nocivos han tenido que adaptarse, al final del día es el objetivo en común: la sobrevivencia.

Recibimos el 2020 con la noticia de la mutación de un virus, COVID-19. Teorías al respecto hay muchas sin embargo, lo que sabemos es que nunca antes, esa cepa en específico, se había presentado en humanos. Para el 19 de marzo de 2020, la Organización Mundial de la Salud ha declarado al COVID-19 como una pandemia a nivel mundial que ha alcanzado a 166 países, con un total de 207.855 infectados y 8.648 personas que han perdido la vida.

Lejos de entender en su totalidad al virus y de encontrar la solución a este nuevo problema, personas de todo el mundo se han enfrentado a nuevos retos, los estragos están alcanzando a todas y cada una de las industrias con miles de millones de dólares en pérdidas en todos los sectores.

Una de las industrias más afectadas ha sido la del turismo y no solo económicamente hablando, si no que también se han presentado retos importantes para todas aquellas personas que, por cualquier motivo, se encuentran fuera de su país.

ESTUDIANTES EN CHINA

Cuando el mundo comenzaba a recibir la noticia de COVID-19, 72 estudiantes mexicanos se encontraba en distintas ciudades de China. Debido a la rápida propagación del virus, y la creciente preocupación que existía por tratarse de un agente completamente nuevo para los humanos, surgió una pregunta, ¿cómo poder traer a los mexicanos, con la mayor seguridad posible?

Para ello es que distintas instancias resolvieron buscar a un grupo de Meeting Planners expertos, que si bien no se especializan es este tipo de situaciones tan complejas, su experiencia en el manejo de grupos, hicieron posible el que los 72 mexicanos regresaran al país. La agencia que estuvo a cargo de coordinar la operación fue el segmento de grupos de Mundo Joven.

LA COMPLEJIDAD DEL RETO

Para entender la operación para repatriar a los estudiantes, Latinamerica Meetings platicó con Rubén Mora, Director Comercial de Mundo Joven, “repatriar a un cliente individual, con lo que implica esa operación, es complejo. Un grupo se vuelve mucho más difícil. En el caso específico de los estudiantes teníamos que tomar en cuenta la ventana de tiempo con la que contábamos”.

Es importante entender que no solo es necesaria la coordinación con los viajeros, si no que en un tema tan delicado y específico como lo ha sido todo lo relacionado con el COVID-19, hay muchas partes involucradas que tienen que tomar decisiones importantes, gobiernos locales, aeropuertos, familiares, autoridades nacionales, la cadena de involucrados es muy grande y la toma de decisiones debe ser rápida y certera.

“El reto más grande es presentar las soluciones reales que tenemos para facilitar la operación, considerando que mucho de lo que puedas tener planeado es en cuestión de horas para poder ejecutar o no”, comentó Mora.

LA EJECUCIÓN DE LA OPERACIÓN

Bajo la situación que se vivía en el momento, donde la información no fluía de manera adecuada, sumado a que poco a poco las diferentes ciudades de China comenzaban a limitar sus conexiones con otros lugares, no había muchos lugares a donde trasladar a los mexicanos.

“Primero tuvimos que juntarlos a todos y sacarlos, uno a uno, de las ciudades en las que se encontraban tomando en cuenta la creciente limitación aérea y las medidas sanitarias que cada vez se endurecían más”, relató Rubén Mora.

“La decisión fue trasladar a los estudiantes a Seúl, Corea, y de ahí se pudo realizar la repatriación de manera adecuada”, comenta Mora. “El tiempo total de la operación fue de 72 horas, desde que se tomó la decisión para traerlos a casa”.

Al cabo de las 72 horas, los estudiantes regresaron a suelo mexicano, donde las autoridades de salud, tanto federales, como locales, se hicieron cargo de los estudios pertinentes para eliminar cualquier duda de que alguno fuera portador del virus.

Al día de hoy, ninguno de los estudiantes procedentes de China han presentado signos de COVID-19.


Lo fácil, lo difícil y lo delicado

Lo más fácil: Adelantarnos a la situación. Desde el momento del anuncio del virus, nosotros comenzamos a monitorear las rutas de conectividad que aún existían. Cuando se toma la decisión de regresarlos ya se habían cubierto varios pasos. Esto se debe al permanente entrenamiento que tenemos de manejo de crisis y manejo de información.

Lo más difícil: Asegurarnos, por la información tan restringida que aún había, que los tiempos de conexión en los aeropuertos fueran los necesarios para que todos pudieran llegar a tiempo a sus vuelos.

Lo más delicado: En una situación como la que se vivió, con temas que salen de las manos de cualquier persona, lo más delicado fue ser completamente profesionales, los más objetivos para salvaguardar la seguridad, en todo momento, de nuestros viajeros.


Por Omar Chávez Bautista