Sostenibilidad en hotelería para 2026
Un Sistema de Gestión de la Sostenibilidad eleva la propuesta MICE
La sostenibilidad en la hotelería latinoamericana hoy en día no se mide por intenciones, sino por desempeño. Propietarios, Marcas, Socios estratégicos, Compradores corporativos, y otros stakeholders de la cadena de valor piden evidencias de desempeño; Los departamentos de finanzas exige retorno de inversión y la credibilidad se juega en términos de procesos, métricas y trazabilidad siendo cada vez más exigente con el greenwashing.
Un aprendizaje se repite en las cadenas hoteleras que están avanzando más rápido: la sostenibilidad funciona cuando se gestiona como un sistema y no como una colección de iniciativas aisladas. En esa línea, casos como Playa Cares, la plataforma de sostenibilidad de Playa Hotels & Resorts, muestra una tendencia clara: estandarizar la operación, asegurar gobernanza y conectar resultados del hotel con impactos positivos en el destino

El enfoque clave: Sistema de Gestión
Un Sistema de Gestión se basa en estandarización: políticas, responsables, procedimientos, capacitación y controles. Con un “backbone” corporativo, cada destino adapta sus metas, objetivos y estrategias, sin perder comparabilidad. El objetivo es la mejora continua a través de un sistema que ordena la operación y activa iniciativas con resultados tangibles para hoteles y comunidades.[4]
Mejores prácticas que marcan la diferencia
1) Gobernanza y medición. Un tablero de indicadores (energía, agua, residuos, compras, emisiones e impacto social) y un ritmo de revisión permiten priorizar inversiones, corregir desviaciones y sostener la narrativa comercial con evidencia.
Mejor práctica: Indicadores simples, consistentes y auditables; metas por área operativa; y evidencia accesible para todos los involucrados en tiempo real.
2) Alineación con decisiones del negocio. La sostenibilidad madura se mide por su capacidad de cambiar decisiones (compras, inversión, operación, experiencia del huésped). El objetivo es usar todos los recursos “de la forma más eficiente posible” y equilibrar dimensiones ambientales, sociales y económicas, alineadas con visión estratégica y requisitos ESG.
Mejor práctica: Metas operativas por área y criterios de inversión basados en retorno y riesgo integran sostenibilidad a calidad, finanzas y experiencia del huésped.
3) Residuos y circularidad: prevención primero. Establecer un enfoque claro de circularidad en la operación de los hoteles: compras con menos empaque, refill, eliminación de plásticos de un solo uso, separación en origen y alianzas locales para valorización, entre otras acciones es fundamental.
En muchos destinos, el reto real está fuera del hotel: infraestructura limitada, baja separación en origen y poca valorización. El proyecto de reciclaje comunitario de Playa Cares es relevante porque involucra colaboradores, familias, socios de recolección y comunidad, logrando desvíos cuantificables y replicables aprovechando lo que ya tenemos en cada destino.
Mejor práctica: diseñar programas “low cost, high impact” que escalen a oficinas, proveedores y comunidades, y que documenten resultados con indicadores robustos.
4) Biodiversidad como activo del producto turístico. La competitividad de la industria turística de la región, depende de ecosistemas saludables. En destinos costeros, proteger ecosistemas no es filantropía, es proteger el activo que sostiene la demanda. Participar activamente en iniciativas concretas de educación y restauración de ecosistemas, protocolos de conservación con participación de huéspedes y colaboradores es fundamental.
La mejor práctica es trabajar con socios estratégicos: ONGs, academia y autoridades con objetivos claros y participación de huéspedes y colaboradores.
5) Proveedores: Pasar de “comprar” a “Co-gestionar”. La sostenibilidad hotelera se gana en proveedores: alimentos, amenities, químicos, lavandería, logística y servicios en general. Impulsar una cadena de suministro más responsable, iniciando con evaluaciones y planes de mejora con socios clave y con herramientas para incorporar cambios en la operación diaria de sus empresas, es clave para lograrlo.
Qué implementar: evaluación de proveedores, cláusulas de sostenibilidad para proveedores, planes de acción y herramientas que extienden el alcance del Sistema de Gestión del hotel a su cadena de valor.
MICE sostenible: conexión directa con el Sistema de Gestión.
El MICE sostenible se volvió un requisito competitivo: los compradores demandan transparencia, reducción de impactos y beneficios locales verificables. Para que sea creíble, debe operarse como parte del Sistema de Gestión: políticas, responsables, compras, control operativo y reporte.
La propuesta se sostiene en tres pilares: ambiental (energía, agua, residuos, emisiones y movilidad), sociocultural (respeto, accesibilidad y beneficios locales) y económico (viabilidad y legado con proveeduría local). No son conceptos: son criterios para diseñar sede, proveedores, alimentos y comunicación del evento.
En la práctica, el evento se gestiona como un ciclo: planificar para reducir impactos, ejecutar con control en el uso de los recursos y cerrar con datos que se conviertan en el insumo de la mejora continua. Ese cierre, de evidencia y reporte es lo que hoy compra el mercado y es lo que permite construir iniciativas verdaderamente sostenibles.
El error común: vender sostenibilidad sin operación
Muchos proveedores MICE aún tratan la sostenibilidad como una lista de “buenas prácticas” dispersas (menos papel, una estación de reciclaje, una charla). El resultado: acciones aisladas, sin coherencia ni evidencia.
El enfoque correcto es el contrario: primero se define el marco de operación, luego se traduce en una propuesta comercial.
Eventos con desempeño sostenible verificable
En América Latina, la ventaja competitiva ya no solo se centra en temas de infraestructura y hospitalidad: sino de capacidad para entregar eventos con desempeño sostenible verificable y con beneficios locales reales.
La sostenibilidad no compite con la rentabilidad; la protege. Los hoteles que la conviertan en una herramienta estratégica de Gestión de recursos (métricas, evidencia y mejora continua) estarán mejor posicionados para atraer demanda corporativa y MICE, reducir costos y fortalecer su licencia social para operar.
Quien estructure su propuesta MICE con un marco como el descrito —colaboración Comercial–Sustentabilidad, control operativo, métricas y reporte— estará en posición de capturar la demanda internacional que hoy busca destinos y proveedores con responsabilidad demostrable.

